martes, 30 de julio de 2013

PRUEBA

PRUEBA

Uno de los riesgos de ganar un premio literario es quedar expuesto ante los medios y a la andanada de entrevistas que pueden extenderse durante varias semanas. Y eso lo sabe muy bien la escritora mexicana Verónica Murguía quien prefiere la tranquilidad de su estudio a los flashazos de las cámaras. no le gustan los reflectores. Al convertirse en la primera mexicana en obtener el premio Gran Angular Internacional su vida a cambiado: luego de haberse pasado diez años escribiendo Loba, el libro ganador, literalmente encerrada entre cuatro paredes, junto a sus libros, el regreso al mundo real, por decirle de alguna manera, no le parece de todo maravilloso, y ya tiene ganas de sentarse a escribir de nuevo. De acuerdo con sus palabras, Verónica Murguía se pasó diez años escribiendo Loba, periodo de tiempo que para muchas personas podrían considerar como una condena carcelaria. Sí extraño esa vida. A veces estaba aquí encerrada, estas paredes fueron mi casa durante muchos tiempo, salía muy poco, dormía aquí, hablaba con mi esposo porque al llegar descolgaba el teléfono. Iba a comer y sólo decía pavo, pollo, ya sabían qué quería, lo de todos los días, sólo decía gracias, la cuenta, adiós, cuídense. AL tercer día le hablaba a mi hermana y le echaba un rollo. Ella me decía ¿Llevas varios días encerrada, verdad? Cómo sabes, porque pareces tapón de sidra llevas diez oraciones seguidas que no tiene nada que ver una con otra. Pensaba: así será la vida, no estaré viviendo una vida más aburrida de lo normal.